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Orar y actuar: Las formas de cómo relacionarnos con Jesús

  • 31 Min
Jesús nos presenta dos modos de relacionarnos con él. Al respecto, aparecen dos hermanas: Marta y María. La primera está sirviendo al Señor y representa la acción; y la segunda se encuentra sentada a los pies de Jesús, escuchando su palabra, y representa la oración. Ante el reclamo de Marta, Jesús defiende a María, señalando que ella ha elegido la mejor parte y no se le quitará. Aquí tenemos una gran lección. Lo primero debe ser siempre la oración; es decir, colocarnos a la escucha del Señor y conversar con él. Sin oración no podemos servir correctamente a Dios. Además, quien descuida la oración, no puede servir bien a los demás. Que no se nos olvide nunca ese orden. Primero orar y después actuar.
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Otros episodios

La astucia y la audacia ¿Cuál debemos practicar ?

  • 20 Min

El Evangelio nos presenta una parábola de Jesús que es la del administrador astuto. Se trata de un hombre que no es recto en su obrar y que al ser descubierto por su jefe, comienza a hacer arreglos deshonestos con los acreedores de su jefe para poder asegurar así su futuro. Jesús, al contarnos esta parábola, señala que los hijos de este mundo son “astutos”. No olvidemos que el primer astuto es el diablo. Y, la pregunta que nosotros deberíamos hacernos es: Así como los astutos logran sus objetivos con medios deshonestos ¿Nosotros que somos los hijos de la luz, estamos buscando el bien, y ponemos todos los medios para hacerlo?

La parábola del hijo pródigo

  • 20 Min

El Evangelio nos presenta la joya de las parábolas que es la del hijo pródigo. Cómo no conmovernos ante las acciones del protagonista de la parábola y que es el padre misericordioso. El padre espera a su hijo, el padre corre cuando ve venir a su hijo, el padre lo abraza, lo llena de besos, el padre hace fiesta. Nosotros creemos en un Dios que es Padre, un Padre misericordioso que nos busca, que nos acoge, que nos perdona, que no cansa de abrazarnos. Un Padre que para que nadie se pierda a enviado a su Hijo Jesucristo. Saquemos de nuestra vida la idea de un Dios castigador, ese no es el Dios que nos ha enseñado Jesucristo.

El misterio de la cruz

  • 19 Min

Jesús nos dice “Quien no lleve su cruz detrás de mí, no puede ser mi discípulo”. Qué importante es darnos cuenta del valor de la Cruz. En primer lugar, porque en la Cruz, Cristo realizó nuestra salvación. En efecto, el Señor al ir a la Cruz, por amor al Padre y a cada uno de nosotros, ofreció su vida para reparar por nuestros pecados. La Cruz es fuente de salvación. Nosotros no somos más que el Maestro, por ello, así como Cristo llevó su Cruz, de la misma manera, estamos llamados a llevar las cruces que trae la vida. Pero, no olvidemos que esas cruces las debemos llevar con Cristo, no solos, sino siempre unidos a Él, de lo contrario nos aplastan y nos quitan la paz.

El valor de la humildad

  • 20 Min

El Señor en el Evangelio nos habla de la humildad. Con claridad, Jesús nos indica que no debemos estar buscando los primeros puestos, es decir que no hay que tener esa obsesión por estar mejor que los demás; al contrario, el verdadero discípulo de Jesús tiene que buscar lo mejor para los demás. Esto exige la virtud de la humildad. Jesús nos dice hoy, “quien se humilla será ensalzado, quien se ensalza será humillado”. Estas palabras del Señor nos deben llevar a examinarnos sobre la virtud de la humildad. No debemos olvidar que el peor pecado es la soberbia. La humildad nos acerca a Dios, la soberbia nos aleja de Dios.

La partida eterna: ¿cómo debemos esforzarnos para llegar a ella?

  • 21 Min

El Evangelio nos enseña con claridad que para alcanzar el cielo, nuestra patria eterna, debemos esforzarnos. Jesús nos dice: “Esfuércense en entrar por la puerta estrecha”. Todos estamos llamados a esforzarnos, pero no es una cuestión de puro esfuerzo humano, no debemos olvidar que primero es la gracia de Dios, la ayuda divina, y nosotros debemos esforzarnos en colaborar con el Señor. Jesús nos pide que nos esforcemos, la vida relajada no lleva al cielo. Estamos llamados a poner todo de nuestra parte para forjar una sólida amistad con Jesús. No es fácil, nos encontramos con muchas dificultades en nuestro caminar, pero Dios nos dará siempre las gracias para entrar por esa puerta estrecha del cielo, pero que está abierta de par en par gracias a que Jesús ha muerto y ha resucitado

La división que trae Cristo a sus discípulos

  • 23 Min

El Evangelio presenta unas palabras desconcertantes de Jesús. El Señor dice que ha venido a traer la división. ¿A qué división se refiere? Para entender estas palabras, debemos señalar que quien sigue a Cristo tiene que dejar de lado todo aquello que no expresa las exigencias del Evangelio. La división que trae Jesús es la separación entre la gracia y el pecado. Es la división entre el bien y el mal. O estamos en la luz, o estamos en la oscuridad. Hoy también Jesús nos dice que viene a traer “fuego”, es la imagen del amor de Dios, o dejamos que el amor de Dios nos transforme o ponemos obstáculos a su amor.

La partida a la eternidad ¿En qué momento estamos preparados para ello?

  • 21 Min

El Señor nos pide que acumulemos tesoros en el cielo, ahí no hay ladrones que lo roben, ahí no hay polillas que lo destruyan. Además, Jesús nos pide tener ceñida la cintura y encendidas las lámparas, es decir “estar despiertos”, porque no sabemos el momento en que llegará el Señor. ¡Hay que estar preparados para la partida a la eternidad! Nuestro tesoro debe ser Jesús. Ahí donde está tu tesoro, ahí está tu corazón. Si nuestro verdadero tesoro es el Señor, entonces habrá orden en nuestra vida. Quien coloca a Cristo en primer lugar, todo lo demás lo coloca en su debido lugar. Esa es la forma de estar preparados para la muerte, tener el corazón puesto en Cristo. Qué importante es tomar conciencia que lo que debemos acumular en esta única vida que tenemos son buenas obras. Es verdad que necesitamos bienes materiales para llevar una vida digna, pero lo que tiene valor de eternidad, no es la cantidad de plata o las cosas, sino las obras realizadas por amor a Dios.

La parábola del hombre codicioso

  • 20 Min

Jesús nos relata una parábola para enseñarnos que estamos de paso en este mundo y por eso no debemos ser codiciosos. En efecto, en esta parábola aparece un hombre que ha tenido una gran cosecha y equivocadamente piensa que va a vivir mucho de ahí que piensa acumular su cosecha para darse la buena vida, y este necio no sabe que esa misma noche morirá, y todo lo que ha acumulado ¿para quién será? Nosotros podemos ser como ese hombre de la parábola cuando creemos que somos eternos aquí en este mundo, cuando no pensamos que nos vamos a morir, cuando tenemos la nefasta idea de poner nuestro objetivo en acumular desenfrenadamente bienes materiales, cuando caemos en las garras de la codicia.

Jesús | La parábola del Buen Samaritano

  • 31 Min

Jesús nos relata la parábola del Buen Samaritano. De esta manera, el señor nos muestra con claridad cómo tiene que ser nuestra relación con el prójimo. En primer lugar, no debemos ser ni como el sacerdote, ni como el levita de esta parábola. Ellos al ver a este pobre hombre tirado en el suelo, “dieron un rodeo” y pasaron de largo. ¡Que el Señor nos libre de dar rodeos ante las necesidades del otro!