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Domingo es fiesta del Domingo 8 de Julio de 2018 10:00 ↔ 10:30

  • 30 Min
Ricardo Gómez y el padre Carlos Rossel te presentan las enseñanzas del evangelio en la vida cotidiana, mediante un diálogo franco y abierto entre un sacerdote y un periodista
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Otros episodios

La división que trae Cristo a sus discípulos

  • 23 Min

El Evangelio presenta unas palabras desconcertantes de Jesús. El Señor dice que ha venido a traer la división. ¿A qué división se refiere? Para entender estas palabras, debemos señalar que quien sigue a Cristo tiene que dejar de lado todo aquello que no expresa las exigencias del Evangelio. La división que trae Jesús es la separación entre la gracia y el pecado. Es la división entre el bien y el mal. O estamos en la luz, o estamos en la oscuridad. Hoy también Jesús nos dice que viene a traer “fuego”, es la imagen del amor de Dios, o dejamos que el amor de Dios nos transforme o ponemos obstáculos a su amor.

La partida a la eternidad ¿En qué momento estamos preparados para ello?

  • 21 Min

El Señor nos pide que acumulemos tesoros en el cielo, ahí no hay ladrones que lo roben, ahí no hay polillas que lo destruyan. Además, Jesús nos pide tener ceñida la cintura y encendidas las lámparas, es decir “estar despiertos”, porque no sabemos el momento en que llegará el Señor. ¡Hay que estar preparados para la partida a la eternidad! Nuestro tesoro debe ser Jesús. Ahí donde está tu tesoro, ahí está tu corazón. Si nuestro verdadero tesoro es el Señor, entonces habrá orden en nuestra vida. Quien coloca a Cristo en primer lugar, todo lo demás lo coloca en su debido lugar. Esa es la forma de estar preparados para la muerte, tener el corazón puesto en Cristo. Qué importante es tomar conciencia que lo que debemos acumular en esta única vida que tenemos son buenas obras. Es verdad que necesitamos bienes materiales para llevar una vida digna, pero lo que tiene valor de eternidad, no es la cantidad de plata o las cosas, sino las obras realizadas por amor a Dios.

La parábola del hombre codicioso

  • 20 Min

Jesús nos relata una parábola para enseñarnos que estamos de paso en este mundo y por eso no debemos ser codiciosos. En efecto, en esta parábola aparece un hombre que ha tenido una gran cosecha y equivocadamente piensa que va a vivir mucho de ahí que piensa acumular su cosecha para darse la buena vida, y este necio no sabe que esa misma noche morirá, y todo lo que ha acumulado ¿para quién será? Nosotros podemos ser como ese hombre de la parábola cuando creemos que somos eternos aquí en este mundo, cuando no pensamos que nos vamos a morir, cuando tenemos la nefasta idea de poner nuestro objetivo en acumular desenfrenadamente bienes materiales, cuando caemos en las garras de la codicia.

Orar y actuar: Las formas de cómo relacionarnos con Jesús

  • 31 Min

Jesús nos presenta dos modos de relacionarnos con él. Al respecto, aparecen dos hermanas: Marta y María. La primera está sirviendo al Señor y representa la acción; y la segunda se encuentra sentada a los pies de Jesús, escuchando su palabra, y representa la oración. Ante el reclamo de Marta, Jesús defiende a María, señalando que ella ha elegido la mejor parte y no se le quitará. Aquí tenemos una gran lección. Lo primero debe ser siempre la oración; es decir, colocarnos a la escucha del Señor y conversar con él. Sin oración no podemos servir correctamente a Dios. Además, quien descuida la oración, no puede servir bien a los demás. Que no se nos olvide nunca ese orden. Primero orar y después actuar.

Jesús | La parábola del Buen Samaritano

  • 31 Min

Jesús nos relata la parábola del Buen Samaritano. De esta manera, el señor nos muestra con claridad cómo tiene que ser nuestra relación con el prójimo. En primer lugar, no debemos ser ni como el sacerdote, ni como el levita de esta parábola. Ellos al ver a este pobre hombre tirado en el suelo, “dieron un rodeo” y pasaron de largo. ¡Que el Señor nos libre de dar rodeos ante las necesidades del otro!

Espíritu Santo: ¿Cómo ser verdaderos misioneros?

  • 23 Min

Hoy 7 de julio, el evangelio nos presenta una serie de pautas para ser verdaderos misioneros. En la Iglesia, conviene decirlo, todos estamos llamados a ser misioneros, porque todos somos enviados por Cristo con la fuerza del Espíritu Santo para anunciar la Buena Noticia.

Las exigencias de Cristo para ser un verdadero discípulo

  • 31 Min

El evangelio de hoy nos presenta una serie de exigencias para seguir a Cristo. El Señor nos pide unas exigencias concretas. Hoy aparecen tres exigencias que Jesús nos pide para que podamos ser verdadero discípulos de Él: la caridad, fraterna, el desprendimiento y un amor ordenado a los familiares.

La solemnidad del Corpus Christi

  • 17 Min

La solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo. Jesús se quedó realmente presente en medio de nosotros en el Sacramento de la Eucaristía, que es el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre.

La solemnidad de la santísima trinidad

  • 18 Min

Celebramos la Solemnidad de la Santísima Trinidad. Conviene recordar que la primera verdad de nuestra fe es el misterio de la Trinidad. Nosotros creemos en un solo Dios que es Trinidad. Creemos en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo. No son tres dioses sino un solo Dios vivo y verdadero y tres personas divinas. Es un misterio, es el misterio de los misterios. Es un misterio de amor.

Nuestra fe es trinitaria. En el Evangelio, Jesús nos habla del Espíritu de la Verdad, es decir del Espíritu Santo y del Padre. Es decir que en el Evangelio de hoy aparecen las tres personas divinas.

La solemnidad de Pentecostés

  • 19 Min

La Iglesia celebra la Solemnidad de Pentecostés. Contemplamos la venida del Espíritu Santo sobre la Iglesia. De esa forma la Iglesia aparece como la comunidad ungida por el Espíritu Santo quien es el gran don de Cristo Resucitado.

El Evangelio nos presenta a Jesús enviando el Espíritu Santo sobre sus Apóstoles, dándoles así el poder de perdonar pecados en su nombre. ¡Qué importante es reconocer que gracias al Espíritu Santo nosotros llevamos una vida limpia!, pues gracias al Espíritu Santo estamos unidos a Cristo como los sarmientos a la vid. Por decirlo de otra manera, sin el Espíritu Santo no podemos vivir con Cristo Jesús. Solo si tratamos al Espíritu Santo seremos santos, es decir, reflejaremos a Cristo.